Historia del azafrán

El estigma seco derivado de la flor de “Crocus sativus” se llama azafrán.

El origen del azafrán no es muy claro, hay indicios que procede de Asia Central y ha sido expandido por las civilizaciones de la antigüedad (egipcia, griega, romana, etc.).

La palabra “azafrán” proviene del termino árabe “asfarque”,  significando amarillo. “Safra” es el nombre del azafrán en persa. Existe la hipótesis de que los persas han sido los primeros en utilizar el azafrán como especia. Los árabes y los romanos han sido los responsables de extender el uso de azafrán a muchas partes del mundo, utilizando “La Ruta de la Seda” en sus cambios comerciales con el Oriente (India, China) y el “Mare Nostrum” para traer al Occidente esta única especie.

El azafrán también está presente en la mitología griega y hay referencias sobre su uso como ofrenda a los dioses o incienso en ceremonias e ritos religiosos o en los famosos teatros griegos.

En la civilización egipcia, el azafrán tenía una gran importancia, utilizándose como componente ritual en el embalsamiento de los faraones, como remedio para dolores o como ingrediente esencial en los rituales de belleza (Cleopatra se bañaba en leche de burra con azafrán para cuidar y perfumar su piel). 

Los romanos utilizaban el azafrán para ceremonias religiosas, pero también en los banquetes mezclándolo con el vino y en las comidas, las mujeres lo utilizaban como perfume, considerándolo un poderoso y demostrado afrodisiaco. Con el tiempo, para los romanos, el azafrán llegó a ser un símbolo de máxima dignidad.

En China, el azafrán era cargado de simbolismo debido a sus propiedades para teñir los materiales. Buda utilizaba una túnica de color azafranado y los monjes budistas lo utilizaban como planta medicinal o materia prima para tintes.

El azafrán fue introducido en España por los árabes, durante el Califato de Córdoba, extinguiéndose su cultivo a la mayor parte de los territorios de Al-Ándalus.

Tan antiguo como la historia humana, el azafrán siempre fue símbolo de la realeza, misticismo y prosperidad y con buena razón fue llamado "el oro rojo".

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